| Dr.
Juan Honeyman, energía en el mundo científico
y académico
El
Hospital Clínico de la Universidad de Chile, emplazado
en la comuna de Independencia, tiene la particularidad de
parecerse a un gigantesco laberinto de concreto. No existen
pasillos que lleven directo a una oficina, muchas veces
hay que subir, bajar, dar vueltas a la izquierda o a la
derecha para finalmente llegar al lugar que se busca.
Probablemente
esto se debe a que el recinto ha crecido exponencialmente
a lo que era el diseño original. Aunque lo importante
en una institución de este tipo, “es la calidad
de sus profesionales, especialmente los médicos”,
según señala el Dr. Juan Honeyman, Director
del Departamento de Dermatología, que destina gran
parte de sus tareas, justamente a formar a otros médicos.
Dr.
Honeyman, ¿A qué se debe que Ud. sea tanto
profesor de la Universidad de Chile, como de la Universidad
Católica?
Efectivamente, soy profesor titular en ambas universidades
y esto se originó por la necesidad práctica
que en su momento tuvimos de unificar el curso de Demartología,
por cuanto la cantidad de alumnos de ese entonces no era
muy grande. Esto produjo una dinámica en que estudiantes
de medicina de la Universidad Católica tomaran cursos
en la Universidad de Chile, donde yo ya enseñaba,
lo que produjo una relación bastante natural entre
estas dos escuelas.
También,
durante toda mi vida he tenido la convicción que
es mucho mejor unir las potencialidades para obtener, en
conjunto, mayores logros. Por lo tanto desde mi perspectiva,
este fue un desarrollo natural y para mi es un orgullo tener
alumnos de ambas universidades que sin perder las perspectivas,
conforman la selección mayor que en estos campos
específicos puede ofrecer Chile.
¿Esa
es la razón que se le conoce como el “Padre
de la nueva dermatología chilena”?.
Por razones obvias no corresponde pronunciarme sobre una
expresión de ese tipo. Lo que sí puedo decir
es que en mi vida profesional he tratado de entregar el
máximo esfuerzo en pos de que mis estudiantes logren
los mejores resultados, y dicho sea de paso, en varias oportunidades
los discípulos superan al maestro, y esto no solo
es positivo, sino que es ¡absolutamente natural!
De
todas formas, durante el XVII Congreso Iberolatinoamericano
de Dermatología fui galardonado como Maestro de la
Dermatología Iberolatinoamericana. Este reconocimiento
es muy reconfortante y para mí significó mucho,
tomando en cuenta que me lo brindaron mis propios colegas,
mis pares de profesión y vocación.
¿Dr.
Honeyman, cómo nace su vocación de médico
y de científico?
Siempre tuve la ambición de llegar a ser médico.
Al principio sin grandes nociones sobre las implicancias
que esta profesión conlleva. En algún momento
de mi vida pareció que este sueño no iba a
ser posible pues por problemas familiares tuve que empezar
a trabajar muy joven, pero al poco tiempo postulé
a una beca que me permitió finalmente ingresar a
la Universidad de Chile donde me titulé hace algo
más de 40 años atrás.
Luego
en el Hospital Clínico, el J.J. Aguirre, me especialicé
en dermatología y nuevamente obtuve una beca para
la Oregon Medical School de Estados Unidos. Cuando regresé
definitivamente a Chile, resultó que el país
contaba con muy pocos dermatólogos. A partir de esta
necesidad, nació mi motivación cual fue ampliar
los cimientos científicos de la dermatología
en Chile. En el mundo científico, aún existen
muchos prejuicios sobre esta especialidad, más aún
en aquellos tiempos, por eso me pareció que además
de enseñar la especialidad, debería crear
puentes con otras disciplinas para entender en toda su complejidad
lo que la dermatología conlleva. Fue en esa línea
que terminé siendo uno de los fundadores del Laboratorio
de Inmunología del Hospital Clínico de la
Universidad de Chile.
¿Por
lo tanto la dermatología no es la única área
de su interés?
No por supuesto que no. Y específicamente en el caso
de la inmunológica existe una relación fundamental
con los problemas de la dermatología. Por ejemplo
la piel humana cumple muchas funciones, una es de barrera
ante el medio, y en ese aspecto es parte del sistema inmune.
Tanto es así que actualmente ya hablamos de Psico-dermatología,
puesto que la piel posee su propio sistema inmune. La principal
célula de la epidermis es el queratinocito. Esta
célula librera diversas sustancias conocidas como
citoquinas y que son idénticas a las que producen
los linfocitos, las células claves de la inmunidad.
Pero el queratinocito no solo libera citoquinas, sino que
también es capaz de captar antígenos y desencadenar
una reacción inmunológica. También
se ubica en la epidermis unas células especializadas
en captar los antígenos y entregarselas y estimular
a los linfocitos responsables de la inmunidad estas son
las células de Langerhans.
Entonces
si “rascamos” un poco sobre su piel, aparece
el inmunólogo que lleva dentro…
Efectivamente, ¡es que la inmunología es básica!
Básica para entender la dinámica salud-enfermedad
en un ser humano, por lo tanto desde el punto de vista de
la medicina es una pasión, pero también una
necesidad científica su conocimiento.
Por lo mismo, para mi fue importante mi participación
en la creación de Laboratorio de Inmunología
del Hospital Clínico de la Universidad de Chile,
que a su vez creó las bases para la actual línea
de inmunología del Instituto de Ciencias Biomédica
(ICBM).
Ud. es parte del Comité Científico
del próximo Congreso Latinoamericano de Inmunología
a celebrarse en noviembre de este año en Viña
del Mar. ¿Cuáles son sus expectativas y a
partir de su experiencia como “vive” usted un
congreso de este tipo?
Este Congreso tiene un alto nivel científico que
se lo dan sus invitados, como también los participantes,
puesto que la Inmunología en Latinoamérica
es de alto nivel.
Siempre
me ha parecido, que como científicos un congreso
representa la mejor herramienta que tenemos para interactuar,
para poder apreciar lo mejor de cada disciplina y obviamente
para conocerse en términos sociales con muchos colegas
que uno conoce solo a través de sus trabajos, pero
no personalmente.
En
definitiva es una excelente oportunidad, donde además
nacen posibilidades reales de trabajo en conjunto con otros
grupos o científicos, y por lo tanto debemos aprovechar
al máximo que este año tengamos congreso.
Por
último Dr. Honeyman, actualmente es común
ver a trabajadores, como por ejemplo jardineros, que utilizan
protección solar, puesto que en Chile se promulgo
la Ley 20.096, que obliga a los empresarios a dar protección
solar a sus empleados. ¿Entiendo que Ud. participo
como experto en esta Ley?.
A partir de 2006, Chile cuenta con esta normativa que brinda
protección solar a los empleados cuando trabajan
expuestos a la radiación solar. Aparte de las acciones
concretas que uno observa, como por ejemplo gente trabajando
con ropas y protección solar, me parece que lo más
importante es que estas iniciativas ayudan a generar un
cambio cultural, creando mayor conciencia sobre los efectos
dañinos que el sol puede provocar en las personas.
Mi participación inicial fue justamente haciendo
conciencia de esta problemática en el Parlamento,
para luego entregar opiniones según me era solicitado.
Por lo tanto, es una satisfacción profesional que
esta Ley exista y que uno haya aportado un granito de arena
para su publicación.

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