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ABRIL-2009/"Lo que sí puedo decir es que en mi vida profesional he tratado de entregar el máximo esfuerzo en pos de que mis estudiantes logren los mejores resultados, y dicho sea de paso, en varias oportunidades los discípulos superan al maestro, y esto no solo es positivo, sino que es ¡absolutamente natural!"

 

Entrevista: Eugenio.Rivas@Gmail.com

Dr. Juan Honeyman, energía en el mundo científico y académico

El Hospital Clínico de la Universidad de Chile, emplazado en la comuna de Independencia, tiene la particularidad de parecerse a un gigantesco laberinto de concreto. No existen pasillos que lleven directo a una oficina, muchas veces hay que subir, bajar, dar vueltas a la izquierda o a la derecha para finalmente llegar al lugar que se busca.

Probablemente esto se debe a que el recinto ha crecido exponencialmente a lo que era el diseño original. Aunque lo importante en una institución de este tipo, “es la calidad de sus profesionales, especialmente los médicos”, según señala el Dr. Juan Honeyman, Director del Departamento de Dermatología, que destina gran parte de sus tareas, justamente a formar a otros médicos.

Dr. Honeyman, ¿A qué se debe que Ud. sea tanto profesor de la Universidad de Chile, como de la Universidad Católica?
Efectivamente, soy profesor titular en ambas universidades y esto se originó por la necesidad práctica que en su momento tuvimos de unificar el curso de Demartología, por cuanto la cantidad de alumnos de ese entonces no era muy grande. Esto produjo una dinámica en que estudiantes de medicina de la Universidad Católica tomaran cursos en la Universidad de Chile, donde yo ya enseñaba, lo que produjo una relación bastante natural entre estas dos escuelas.

También, durante toda mi vida he tenido la convicción que es mucho mejor unir las potencialidades para obtener, en conjunto, mayores logros. Por lo tanto desde mi perspectiva, este fue un desarrollo natural y para mi es un orgullo tener alumnos de ambas universidades que sin perder las perspectivas, conforman la selección mayor que en estos campos específicos puede ofrecer Chile.

¿Esa es la razón que se le conoce como el “Padre de la nueva dermatología chilena”?.
Por razones obvias no corresponde pronunciarme sobre una expresión de ese tipo. Lo que sí puedo decir es que en mi vida profesional he tratado de entregar el máximo esfuerzo en pos de que mis estudiantes logren los mejores resultados, y dicho sea de paso, en varias oportunidades los discípulos superan al maestro, y esto no solo es positivo, sino que es ¡absolutamente natural!

De todas formas, durante el XVII Congreso Iberolatinoamericano de Dermatología fui galardonado como Maestro de la Dermatología Iberolatinoamericana. Este reconocimiento es muy reconfortante y para mí significó mucho, tomando en cuenta que me lo brindaron mis propios colegas, mis pares de profesión y vocación.

¿Dr. Honeyman, cómo nace su vocación de médico y de científico?
Siempre tuve la ambición de llegar a ser médico. Al principio sin grandes nociones sobre las implicancias que esta profesión conlleva. En algún momento de mi vida pareció que este sueño no iba a ser posible pues por problemas familiares tuve que empezar a trabajar muy joven, pero al poco tiempo postulé a una beca que me permitió finalmente ingresar a la Universidad de Chile donde me titulé hace algo más de 40 años atrás.

Luego en el Hospital Clínico, el J.J. Aguirre, me especialicé en dermatología y nuevamente obtuve una beca para la Oregon Medical School de Estados Unidos. Cuando regresé definitivamente a Chile, resultó que el país contaba con muy pocos dermatólogos. A partir de esta necesidad, nació mi motivación cual fue ampliar los cimientos científicos de la dermatología en Chile. En el mundo científico, aún existen muchos prejuicios sobre esta especialidad, más aún en aquellos tiempos, por eso me pareció que además de enseñar la especialidad, debería crear puentes con otras disciplinas para entender en toda su complejidad lo que la dermatología conlleva. Fue en esa línea que terminé siendo uno de los fundadores del Laboratorio de Inmunología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

¿Por lo tanto la dermatología no es la única área de su interés?
No por supuesto que no. Y específicamente en el caso de la inmunológica existe una relación fundamental con los problemas de la dermatología. Por ejemplo la piel humana cumple muchas funciones, una es de barrera ante el medio, y en ese aspecto es parte del sistema inmune. Tanto es así que actualmente ya hablamos de Psico-dermatología, puesto que la piel posee su propio sistema inmune. La principal célula de la epidermis es el queratinocito. Esta célula librera diversas sustancias conocidas como citoquinas y que son idénticas a las que producen los linfocitos, las células claves de la inmunidad. Pero el queratinocito no solo libera citoquinas, sino que también es capaz de captar antígenos y desencadenar una reacción inmunológica. También se ubica en la epidermis unas células especializadas en captar los antígenos y entregarselas y estimular a los linfocitos responsables de la inmunidad estas son las células de Langerhans.

Entonces si “rascamos” un poco sobre su piel, aparece el inmunólogo que lleva dentro…
Efectivamente, ¡es que la inmunología es básica! Básica para entender la dinámica salud-enfermedad en un ser humano, por lo tanto desde el punto de vista de la medicina es una pasión, pero también una necesidad científica su conocimiento.

Por lo mismo, para mi fue importante mi participación en la creación de Laboratorio de Inmunología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, que a su vez creó las bases para la actual línea de inmunología del Instituto de Ciencias Biomédica (ICBM).


Ud. es parte del Comité Científico del próximo Congreso Latinoamericano de Inmunología a celebrarse en noviembre de este año en Viña del Mar. ¿Cuáles son sus expectativas y a partir de su experiencia como “vive” usted un congreso de este tipo?
Este Congreso tiene un alto nivel científico que se lo dan sus invitados, como también los participantes, puesto que la Inmunología en Latinoamérica es de alto nivel.

Siempre me ha parecido, que como científicos un congreso representa la mejor herramienta que tenemos para interactuar, para poder apreciar lo mejor de cada disciplina y obviamente para conocerse en términos sociales con muchos colegas que uno conoce solo a través de sus trabajos, pero no personalmente.

En definitiva es una excelente oportunidad, donde además nacen posibilidades reales de trabajo en conjunto con otros grupos o científicos, y por lo tanto debemos aprovechar al máximo que este año tengamos congreso.

Por último Dr. Honeyman, actualmente es común ver a trabajadores, como por ejemplo jardineros, que utilizan protección solar, puesto que en Chile se promulgo la Ley 20.096, que obliga a los empresarios a dar protección solar a sus empleados. ¿Entiendo que Ud. participo como experto en esta Ley?.
A partir de 2006, Chile cuenta con esta normativa que brinda protección solar a los empleados cuando trabajan expuestos a la radiación solar. Aparte de las acciones concretas que uno observa, como por ejemplo gente trabajando con ropas y protección solar, me parece que lo más importante es que estas iniciativas ayudan a generar un cambio cultural, creando mayor conciencia sobre los efectos dañinos que el sol puede provocar en las personas.

Mi participación inicial fue justamente haciendo conciencia de esta problemática en el Parlamento, para luego entregar opiniones según me era solicitado. Por lo tanto, es una satisfacción profesional que esta Ley exista y que uno haya aportado un granito de arena para su publicación.