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AGOSTO-2005
ENTREVISTA DEL MES
Arturo Ferreira "Debemos comprender que nos miden en forma global y que debemos competir con los mejores, así de simple."
 

Arturo Ferreira (Ph.d.)
Médico Veterinario, Universidad de Chile
Ph.D., University of New York

El Dr. Arturo Ferreira es un científico conocido en el medio, tanto por los resultados en sus trabajos de investigación, como por ser testigo privilegiado del desarrollo de la Inmunología en el mundo en general y Chile en particular.

Además ha podido apreciar el desarrollo de nuevas condiciones para hacer ciencia en Chile, que a pesar de sus falencias, no duda en catalogar como “un enorme avance, especialmente si comparamos con 20 años atrás”.

 

competir con los mejores
La globalización es un tema que llegó para quedarse y nuestra primera pregunta esta relacionada con la globalización del mundo científico: ¿Cómo fue su reinserción en Chile, luego de sus 15 años en Nueva York? ¿Se siente un científico globalizado?
Para todos los que estamos insertos en el tema, sabemos que los investigadores interactúan científicamente, incluso en tiempos de la guerra fría y ahora con mayor rapidez que nunca antes. Mi reinserción científica en Chile fue difícil, sobre todo por las diferentes realidades prácticas que un país en desarrollo tiene con respecto a uno del mundo desarrollado.

Para nadie es una novedad las tremendas diferencias en la inversión económica en ciencia que realiza un país como el nuestro y un país desarrollado. Alguno de mis estudiantes ha respondido a una crítica usando la típica frase: “pero doctor, no se olvide que estamos en Chile”. Yo respondo: “desde la puerta hacia fuera está Chile y sus problemas, pero desde la puerta hacia adentro del laboratorio, esta la ciencia con parámetros de laboratorio globalizado”. El otro estilo es fibrilante, paralizante. Simplemente una mentalidad así debemos desterrarla, si tenemos ambición de logros en el mundo de la ciencia actual. Debemos comprender que nos miden en forma global y que debemos competir con los mejores, así de simple.

Por supuesto, si comparo la situación de Chile año 1987, cuando retorné, con la situación actual, diría que se ha avanzado una enormidad. Por ejemplo: los aportes económicos para investigación, que normalmente otorga FONDECYT o FONDEF, son del orden de los US$ 200.000 a US$ 500.000, sumas respetables para hacer ciencia en cualquier parte del mundo. Sin dinero no hay ciencia. Otros megaproyectos obtienen fondos aún mayores.


Desde 1987, Ud. a obtenido fondos concursables de FONDEF, FONDECYT, Anillos Bicentenario y MECESUP, con diversos tipos de asignaciones. ¿Cómo ha sido el crecimiento de estos tipos de fondos a nivel nacional?
El desarrollo es notable, no solo por el significativo aumento de los fondos, sino también por la calidad de los proyectos que se presentan. La labor de investigación de esta Universidad es de larga data, pero lo que se ha producido en los últimos años es el desarrollo de una política científica por parte del Estado. Esto es muy positivo para la Universidad de Chile, la principal usuaria de esos fondos y, por cierto, para todo el sistema científico del país. Por ello, los jóvenes científicos que hoy retornan al país se encuentran con escenarios mucho más auspiciosos que, por ejemplo, aquellos de hace 20 años.

Por otra parte, los sistemas y normativas para seleccionar proyectos financiables se han perfeccionado notoriamente. Nuestra capacidad para evaluar curricula ha mejorado. Hoy se valora mejor, y mucho más objetivamente, el impacto real que nuestro trabajo tiene, en términos de cuánto es citado a nivel global. En términos reales, un trabajo que no es citado no existe. Todo esto implica una alta competitividad por obtener estos fondos. Cada investigador sabe que necesita una ponderación mínima acumulada de 12 puntos ISI (“Institute of Scientific Information”, USA), durante los últimos cinco años, para tener alguna posibilidad de éxito. Esto equivale a publicar unos seis trabajos en revistas internacionales de prestigio. Es duro, pero justo, dentro de lo que un sistema como éste puede serlo. Es un sistema que, aunque no nos agrade, llegó para quedarse.

El sistema, si no se maneja adecuadamente, tiene aspectos que, en mi entender, son negativos. Por ejemplo, un aumento de la carga administrativa que los investigadores deben asumir. Esto saca prematuramente del banco de trabajo a investigadores aún jóvenes (menores de 50 años) y los sumerge en una carga administrativa insoportable. Creo que un jefe de laboratorio debe conocer en detalle los protocolos que usan sus estudiantes, so pena de dejar de ser asertivo para resolver los problemas sus estudiantes le plantearán a diario.

Otros problemas son inherentes a nuestro país, que no solo sé está desarrollando sino que también se está “haciendo”. Son pocas las cosas que están terminadas, si bien existen avances significativos. Subsisten, por ejemplo, injustificables demoras en los tiempos para que un reactivo llegue a la mesa del laboratorio, cuando en el mundo desarrollado lo obtienes en 24 hrs. Esto se agrava por los costos agregados, rayanos en la usurería, más allá de los impuestos


Universidad como un centro de desarrollo superior

En estos momentos la Universidad de Chile desarrolla su política sobre propiedad industrial, en definitiva el patentamiento a partir de la investigación científica, ¿Cuál es su experiencia al respecto?
No existe conflicto entre patentar y publicar. Lo que debe si existir son normas y reglas claras al respecto. Durante mi estadía en la Universidad de Nueva York, todas las posibilidades de patentamientos, a partir del trabajo de un equipo de investigación, eran evaluadas previamente en la Universidad, por un equipo interno de expertos. Graficando, existían dos ventanillas al lado de cada laboratorio. Cada paper debía ingresar primero a la oficina en donde especialistas estudiaban el documento más preliminar, buscando posibilidades de patentamiento. Si existían estas posibilidades, se iniciaba un proceso de patentamiento, que en ningún caso retrasaba la publicación. Los costos asociados al proceso los asimila la Universidad.

Por supuesto una patente puede significar mucho, tanto para la Universidad como para el equipo, o simplemente quedar ahí, en una apuesta sin destino, como ocurre en la mayoría de los casos. Si alguna empresa se interesa en licenciar o comprar la patente para su posterior desarrollo comercial, de los montos involucrados, se destina un 60% a la Universidad y un 40% al equipo de investigación. La distribución entre éstos se basa estrictamente en las autorías de las publicaciones respectivas. En otras palabras, son las responsabilidades en la publicación científica las que determinan la magnitud de los eventuales beneficios económicos de una patente.

La licencia de una patente, basada en una proteína para el desarrollo de una vacuna contra la malaria, en que participo, fue comprada por una empresa en Estados Unidos. Solo el futuro y pruebas positivas dirá si llega a desarrollarse un producto comercial.

Para muchos se crea una contradicción entre las exigencias netamente académicas y de investigación, que incentiva la publicación científica y no el patentamiento, aduciendo que la labor de la Universidad es sobre todo académica.
Tenemos una visión conservadora de los desafíos actuales que el desarrollo nos impone. Lo central es una Universidad como un centro de desarrollo superior, de creación e interacción entre las distintas áreas de la actividad humana. Si solo la limitamos a la docencia, estaríamos proyectándonos como un Liceo. Si solo nos proyectamos a investigación, estaríamos cumpliendo el papel de un Instituto. Ambos, liceo e instituto, pueden ser de excelente calidad, pero liceo e instituto, al fin y al cabo. La Universidad es la fusión de ambas acciones. Esto es particularmente relevante en el ámbito biomédico. Si no participara en el cultivo de la disciplina, me temblarían las piernas, si me parara frente a estudiantes tan selectos como los nuestros, a enseñarles Inmunología.

 

Mente humana, lo más precioso que existe
En su rol como académico, en una Escuela donde llegan parte de los mejores estudiantes de Chile, ¿Cómo ha percibido los cambios generacionales y culturales en los últimos años?
Las diferencias son nítidas, especialmente si la comparo con mi propia experiencia como estudiante. Puedo decir, sin duda, que con el actual sistema yo no hubiera podido estudiar. Estudié gracias a que la Universidad era gratuita. Me conmueve el que pudieran perderse mentes especiales, por un asunto económico. Yo creo que estas mentes se generan con igual frecuencia, por ejemplo, en la Pincoya y en Santa María de Apoquindo. Cada vez que perdemos una mente humana, lo más precioso que existe, todos perdemos sin excepción.


Ud. Aparece como co-Editor del libro “Fundamentos de Inmunología Básica y Clínica” y Editor de otro en prensa. ¿Cuál es su sensación al recorrer alguna cafetería y ver estudiantes consultando un libro suyo?
Honestamente es una sensación muy grata, muy placentera y uno siente que ha podido ayudar a divulgar conocimiento, a traspasar experiencia a otras generaciones. Pero tengo que ser muy claro que los libros mencionados no hubiera sido posibles sin el trabajo, la iniciativa, el entusiasmo de otros Editores, y de coautores, todos distinguidos miembros de SOCHIN.

¿Resulto un éxito económico el libro? ¿O se “pirateo” y vendió en las veredas frente a la Universidad?
- Sonriendo nuestro entrevistado responde:
Aparte de fotocopias de estudiantes, no he visto nada parecido. En todo caso entendiendo la pregunta que apunta al sustento económico de una obra como ésta, el primer libro se ha vendido bien y la edición fue de 1000 ejemplares. En esa primera iniciativa, la Universidad de Talca, asumió el riesgo económico de editar una obra científica, sin ningún fin de lucro, a un precio modesto para los alumnos. El riesgo de la otra iniciativa, ahora en prensa, lo ha asumido la Editorial Mediterráneo. Las responsabilidades de futuras ediciones se rotarán entre las respectivas universidades.

 

No existe la generación “senior”
Por ultimo Dr. Ferreira ¿Cómo ve Ud. El desarrollo de la Inmunología en nuestro país?
Me parece que los avances que he visto en los últimos 5 años son notables, no solo con un potencial humano de primer nivel, sino también con investigación científica de impacto.

He asistido a las “Mesas Redondas de Inmunología”, organizadas por SOCHIN. Es asombrosa la cantidad de inmunólogos que llenan la sala Abate Molina de la PUC. El nivel de las ponencias y las discusiones científicas han sido de primer nivel.

Siento, sin embargo, que falta algo. Prácticamente, no existe la generación “senior”, o sea aquella de 50 y más años. Inmunólogos de gran estatura científica, como Pablo Rubinstein, Marcela Contreras, Fidel Zavala, Nelson Fernández, Carlos Moreno y otros, que han desarrollado su connotadísima investigación en el extranjero y no en Chile, desgraciadamente para nosotros no están. Durante el año 1973, producto del golpe militar, muchos académicos se fueron del país, algunos obligadamente, otros simplemente por que la situación les parecía intolerable, tanto en lo personal como por lo que veían en la Universidad. Me pregunto entonces: ¿En que nivel de desarrollo estaría la inmunología nacional, con el concurso de toda esta juventud pujante e inspirada que nos acompaña y con el de aquellos inmunólogos senior? Creo que nuestro país no ha hecho un esfuerzo serio para recuperarlos. Nosotros, los jóvenes y el país son los que pierden.

 


AGOSTO-2005
Entrevista: Eugenio Rivas

 

REFERENCIA
Se puede reproducir o citar esta entrevista indicando como fuente: www.sochin.cl

Información adicional sobre el trabajo del Dr. Ferreira:
Icbm.cl
Bioplanet.net