Chile-Immunology Society
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ENERO-2006
ENTREVISTA DEL MES
Flavio Salazar "
Trabajar con la mayor responsabilidad, con la más alta exigencia desde el punto de vista científico y con toda la pasión que uno debe poner en cada momento de la vida."
 

El Dr. Flavio Salazar Onfray cumple con la imagen que de un científico generalmente se tiene. Es extremadamente analítico, va al fondo de los problemas y cuando se trata de su trabajo es extremadamente cuidadoso en formularse, en definitiva quiere siempre mantener la rigurosidad que implica liderar un grupo de alto nivel científico de la Universidad más prestigiosa del país.

También es algo distinto a la generalidad de sus pares. Un ejemplo común es que sus alumnos, su equipo de investigación, el personal de apoyo y administrativo de su laboratorio lo tutee, por que Flavio construye cercanía con las personas trasmitiendo pasión por su trabajo. Por lo mismo es posible ver en el laboratorio las típicas tazas de café con el nombre impreso a plumón de sus dueños, Dr. A, Dra. B, Dr. C y también la taza con solo un nombre: Flavio.

Esto nos da tema de inicio para esta conversación, por que en este natural tuteo, influye la juventud de Salazar, su formación en Suecia pero sobre todo su visión de un trabajo ligado a la gente y su aspiración a ser valorado en primer lugar como persona y en segundo lugar por sus títulos y sus logros.

Dr. Salazar, ¿Cuando comienza su interés por las ciencias naturales?
Durante la enseñanza primaria, al empezar a conocer este mundo fascinante del cual somos parte. Desde muy pequeño supe que mi vida profesional estaría ligada a esta área y aspiraba a ser médico, en primer lugar por las implicancias sociales de esta profesión pero también porque tenía aptitudes innatas y un gran interés por los ramos relacionados con la biología y la ciencia.

Su currículo muestra caminos académicos algo intrincados, hasta lograr un lugar dentro de las ciencias biomédicas aunque como científico.
Efectivamente las opciones en la vida no sólo dependen de cada individuo sino también de circunstancias externas, como la salida al exilio junto a mis padres, lo que en mi caso determina que me doctore en Suecia. Aunque también este ejemplo sirve para graficar que aspectos negativos pueden ser revertidos positivamente, si la voluntad existe.

Mi meta inicial era convertirme en médico, veterinario o en otras opciones ligadas al área de la biología. Estudié un par de semestres Licenciatura en Biología en la Universidad de Valparaíso y posteriormente me cambie a Medicina Veterinaria en la Universidad de Chile hasta el momento que viajo a Suecia. Allí postulé al Programa de Biología en la Universidad de Uppsala y luego de graduarme ingresé al postgrado, Forskarutbildning, que traducido literalmente significa “Educación de investigador” que conduce a la obtención de un doctorado.
Ingresar a ese doctorado fue unos de los momentos más felices que he vivido, tanto por su significado desde el punto de vista académico, como también por que fui elegido entre más de 30 postulantes. En Suecia volvía a comenzar, pero esta vez como un joven emigrante en un país altamente desarrollado y competitivo. Esa oportunidad no la desaproveché y sin intentar dar ejemplos o recetas, desde el primer momento asumí el trabajo con la mayor responsabilidad, con la más alta exigencia desde el punto de vista científico y con toda la pasión que uno debe poner en cada momento de la vida.

¿Es durante su doctorado donde inicia su trabajo de investigación en el área del Cáncer?
Realicé mi doctorado en el laboratorio de inmunología antitumoral liderado por el Dr. Rolf Kiessling. Allí, entré de lleno a un área apasionante del punto de vista científico y tremendamente humana, por las implicancias que el cáncer como enfermedad tiene. Además me abrió las puertas directamente a la inmunología y al trabajo con pacientes a través de ensayos clínicos en colaboración con médicos del Hospital Karolinska. Al segundo año de mi doctorado, gané una beca del Fondo Nacional del Cáncer Sueco, siendo este el primer fondo de investigación que obtuve, del competitivo sistema sueco de investigación de postgrados.

Es difícil hablar en primera persona, pero mirando con perspectiva he tomado conciencia que desde el principio trabaje dura y sistemáticamente, adquiriendo una mirada creativa, independiente, desprejuiciada, además de asumir sin miedos ni inseguridades el trabajo científico. Con el tiempo he entendido que estas cualidades son fundamentales para un buen trabajo científico. Esta forma de mirar y de entender la ciencia es la que yo trato de inculcar a mis colaboradores y estudiantes, porque el talento, el conocimiento y la inteligencia es la materia prima pero, por sí solos, no garantizan la obtención de resultados.

Aún nos referimos a Ud. como un “joven científico” puesto que solo tiene 40 años. Para ser una persona tan joven ha acumulado una gran experiencia en la investigación científica.
Sí, tuve la suerte que desde muy joven ingresé por la puerta ancha de la investigación a laboratorios de primer nivel. Tengo casi 12 años de trabajo científico, con resultados auspiciosos, reflejados en varias publicaciones científicas y he obtenido financiamiento a través de fondos concursables como FONDEF, FONDECYT e INICIATIVA MILENIUM. Donde con el trabajo del equipo científico que lidero y con el aval de los resultados obtenidos, hemos podido no sólo hacer ciencia al más alto nivel, sino también ayudamos a aumentar la masa crítica científica, que el país necesita para su desarrollo.

Por lo tanto Ud. ha sido también profeta en su tierra, por que ha podido proseguir con su investigación en nuestro país.
Por supuesto y de esto estoy agradecido. Pero también muy consciente que nos hemos jugado no sólo por cumplir los objetivos de nuestros proyectos, sino sobretodo, hemos intentado ser un aporte real al desarrollo de la ciencia en Chile.
Mi inserción se vio facilitada por la posibilidad de incorporarme a la Universidad de Chile dentro del recién creado Instituto de Ciencias Biomédicas, en donde con el Dr. Arturo Ferreira, el Dr. Juan Carlos Aguillón y otros académicos desarrollamos el Programa Disciplinario de Inmunología.

El contraste entre ambos medios, el de un país desarrollado como Suecia y uno como el nuestro debió haber sido abismante.
Sinceramente a mi no me parece. Indudablemente que tenemos una enorme cantidad de problemas que en países desarrollados ya están resueltos hace tiempo pero debo de reconocer que en muchos aspectos Chile ha cambiado para mejor y las diferencias, guardando las debidas proporciones, no son infranqueables.

Actualmente, los proyectos otorgados por entes gubernamentales son adjudicados según la relevancia de la investigación propuesta, analizada y evaluada por pares y por la calidad de los investigadores que la patrocinan, lo que se mide por la experiencia y el impacto científico de sus publicaciones. Antiguamente estos fondos eran utilizados para repartir pobreza, tratando de que llegarán al mayor número de personas que trabajaban en el mundo académico sin importar si realizaban o no investigación relevante. Yo pienso que no podemos soslayar un hecho ineludible: la ciencia debe ser competitiva y sólo los mejores, refrendados por sus resultados y sus publicaciones, deben tener la oportunidad de profundizar en su investigación. El sistema actual, sin ser perfecto, es bueno, ya que se rige bajo estos cánones y además intenta facilitar la incorporación de científicos jóvenes.

Además los buenos investigadores del país hacen rendir mejor estos recursos que en otros países, en relación a la variable inversión-resultados. Al respecto quiero ser claro, no se trata de que seamos alguna especie de héroes del conocimiento, por que sólo cumplimos con nuestra responsabilidad con fondos públicos. Con la misma claridad debemos hacer hincapié que nuestro trabajo efectivamente ayuda al desarrollo de nuestro país y a la formación de profesionales de excelencia. Por lo tanto es legítimo aspirar a una recompensa acorde a este aporte como a un nivel de influencia respecto a la política científica que el país desarrolla.

¿La comunidad científica del país no tiene influencia en el desarrollo de la política de estado, respecto a la ciencia?
Tan rotundo como eso, por supuesto que no. Existe un nivel de influencia pero este no es suficiente. En primer lugar, debemos ser autocríticos: los científicos no sólo somos excesivamente egocéntricos sino también somos demasiando individualistas. Hecha la autocrítica, constatemos que el gobierno esta lleno de buenas intenciones, pero en nuestra sociedad no existe un debate real sobre el incentivo de la ciencia en Chile y cómo esta debe influir en el desarrollo del país.

Este fenómeno no esta restringido sólo al ámbito científico. Muchos otros sectores sienten que no son suficientemente escuchados en iniciativas estratégicas para el desarrollo. Muchas iniciativas gubernamentales no son discutidas con las personas que tienen el mayor expertise en cada área y lo que es peor muchas veces cuando hay proyectos valiosos, éstos no son bien implementados, a pesar de las buenas intenciones. Ejemplos hay varios. Se implementó el plan Auge, una iniciativa muy necesaria para la población chilena pero los médicos y profesionales de la salud sintieron que no fueron debidamente escuchados. Se implementan iniciativas de evaluación docente en educación que son imprescindibles para Chile, pero nuevamente hay sectores involucrados, como los profesores, que reclaman que no han tenido la debida participación.

En el caso del desarrollo científico-tecnológico, la Academia Nacional de Ciencias presentó un documento, al cual adhiero plenamente, donde se hace una análisis profundo de la realidad científica de Chile y de las necesidades que debemos enfrentar para que la ciencia se convierta en un factor importante de desarrollo para las próximas décadas, en donde junto a una veintena de propuestas concretas, resalta la creación del Ministerio de Ciencia.

En estos momentos a través del Royalty minero se destinarán más de 200 millones de dólares a la ciencia en Chile. Esto sin lugar a dudas es muy positivo, pero también se aprecia un fenómeno creciente y preocupante: se ha decidido invertir estos fondos prioritariamente en ciencia aplicada.

Desde mi punto de vista, no existe una diferencia real entre lo que llamamos ciencia básica y aplicada. Solo existe la mala y la buena ciencia. No resulta estratégico apoyar el desarrollo de la ciencia aplicada sin entender que su desarrollo tiene como base los descubrimientos que se realizan en la llamada ciencia básica y que por lo tanto junto con impulsar el desarrollo de la biotecnología mediante proyectos de innovación tecnológica, debemos crear las condiciones para que la ciencia básica pueda también desarrollarse plenamente. Esto sin duda incluye un fuerte incentivo a los fondos concursables tipo FONDECYT y a la creación de nuevos fondos dirigidos a los investigadores más jóvenes que recién se están integrando a la carrera científica.
Por otra parte, muchos intereses económicos ven estos fondos para la innovación tecnológica casi exclusivamente como un nuevo mercado y las consultoras de todo tipo se preparan para obtener un pedazo de esta torta. Indudablemente, nosotros como investigadores, necesitamos profesionales de distintas áreas, para el patentamiento o para el posible desarrollo comercial de nuestro trabajo, pero debemos cuidar que estos fondos lleguen en primer lugar a la gallina de los huevos de oro: Cual es la investigación científica -el objetivo real de royalty minero. Evitando que estas iniciativas se diluyan debido a una sobredimensionada burocracia de asesores comerciales y legales.

La importancia de patentar en estos momentos es indiscutible. ¿Cuál es su experiencia al respecto?.
Una de los objetivos de un proyecto Fondef que lidero, es el patentamiento y en este momento estamos en proceso de patentar nuestra tecnología en Estados Unidos para luego hacerlo en Chile. Las expectativas de obtener una patente son altas y para nosotros ha sido una gran experiencia porque francamente era un mundo que sólo conocíamos desde lejos.

Al publicar un trabajo científico éste pasa a ser patrimonio de la humanidad y por lo mismo le abre la puerta de par en par a quienes tienen los recursos de replicar los experimentos y a partir de esto, patentar tecnologías. Algo que por lo demás ha ocurrido con trabajos de científicos chilenos o con cosas tan elementales como es nuestro patrimonio en biodiversidad. Por ejemplo existen patentes de transnacionales basadas en el Quillay. Por lo tanto, al patentar las tecnologías que hemos desarrollado y publicando posteriormente, estamos creando un resguardo legal al posible desarrollo de negocios, esta vez realizados desde nuestro país.


Ud. lidera un proyecto Fondef: Vacunas Biológicas para Inmunoterapia contra el Cáncer ¿Cuál es su balance de este proyecto Fondef?

Indudablemente muy positivo. En primer lugar por los resultados científicos obtenidos, avalados por publicaciones en revistas científicas de alto impacto y con referencias en prestigiosas revistas internacionales, incluyendo una crónica en una revista tan importante como The Lancet, donde textualmente se afirma que nuestra investigación “pone a Chile en el mapa de la inmunología mundial”.

En segundo lugar las respuestas clínicas de nuestros pacientes a nuestra terapia así como la venida al país de algunos pacientes de Latinoamérica, quienes se enteraron de nuestro trabajo por medios internacionales, nos hace sentir muy orgullosos y nos impulsa a continuar investigando. Nos ha impactado el interés de los medios de comunicación masivos en Chile y algunos del extranjero, que han dedicado reportajes a nuestra labor tanto en televisión como en diarios y revistas, lo que repercute en la apreciación que la ciencia adquiere en la opinión pública.

Otros efectos sinérgicos de nuestro trabajo es que ha involucrado a profesionales fuera del área de la investigación que nos han ayudado al desarrollo estratégico de negocios, en aspectos legales y de marketing. De hecho a través de un consorcio liderado por la Universidad de Chile hemos puesto en el mercado a través de Oncobiomed nuestra terapia a pacientes que no pueden acceder o financiar esta terapia directamente a través del proyecto.
No menos importante es la implementación de un laboratorio de Bioseguridad según estándares internacionales. Allí se produce la manipulación celular a través de estrictos protocolos. Esto unido a los tesistas, doctorantes, alumnos de postgrado constituye la base de nuestro equipo, conformando un valiosísimo capital humano para nuestra institución y el país.

¿Que depara el futuro para su equipo de investigación?
En estos momentos iniciamos un segundo Fondef, que es la continuación lógica de nuestro trabajo, pero a un nivel de exigencia mayor, tanto por la ambición de nuestros objetivos, como por la interacción con otros grupos de investigación chilenos complementarios al nuestro. Aplicaremos nuestros descubrimientos a otros tipos de cánceres de mayor incidencia en Chile y el mundo como es el cáncer a la próstata y de vejiga aprovechando no sólo el “know how” que hemos alcanzado sino también la infraestructura que nos deja el primer proyecto FONDEF. El establecimiento de redes de investigación en el área de la inmunología la pensamos implementar a través del recientemente creado Nucleo Milenio de Inmunología e Inmunoterapia del cual formamos parte.

También estamos en proceso de implementar la transferencia tecnológica que este FONDEF nos deja, en términos de patentamiento, ventas de licencias, posibilidades de negocios, contactos en el extranjero, sin descuidar nuestra labor fundamental cual es realizar nuestro aporte al desarrollo de nuestro país con la herramienta que mejor dominamos: la investigación científica.



ENERO-2006
Entrevista: Eugenio Rivas

 

REFERENCIA
Se puede reproducir o citar esta entrevista indicando como fuente: www.sochin.cl

Información adicional sobre el trabajo del Dr. Salazar:
Inmunoterapia.cl
Tumor Immunology Laboratory.cl